Volver al aula para profundizar: así trabaja la igualdad de género en el Colegio Campo de Borja

Hay una diferencia entre visitar un aula y trabajar en ella. La primera deja huella. La segunda la transforma.

Del 27 al 30 de abril, el equipo de Fundación Más Vida regresa al Colegio Campo de Borja para continuar con los talleres del proyecto «Sembrando Igualdad en las Aulas: Equidad de género en el ámbito rural. Fase II», financiado por la Diputación Provincial de Zaragoza. No es la primera vez que estamos allí. Y eso es exactamente lo que lo hace diferente.

Cuando el proceso importa más que la actividad

Igualdad de Género en el medio ruralLa semana del 13 al 17 de abril ya arrancó el ciclo de talleres en Borja. El alumnado vivió su primera sesión de teatro fórum, escuchó cuentacuentos que ponían en entredicho los roles de siempre, produjo sus primeros mensajes de igualdad y participó en talleres de nuevas masculinidades donde los chicos tuvieron espacio para preguntarse quiénes quieren ser.

Pero una sola semana no es suficiente. No lo es cuando el objetivo no es informar, sino remover. Y remover algo tan arraigado como los mandatos de género en la adolescencia requiere tiempo, repetición y capas.

Por eso volvemos.

Esta segunda semana en Borja no es un añadido: es la parte del proceso donde lo sembrado empieza a germinar. Donde el alumnado regresa a los mismos escenarios, las mismas preguntas y las mismas metodologías con algo nuevo: la memoria de lo anterior. Y eso cambia todo.

Qué ocurre en las sesiones

El teatro fórum es quizás la herramienta más visible del proyecto. Una escena se representa ante el grupo, llega a un punto de conflicto y se detiene. Cualquiera puede levantarse, sustituir a un personaje y explorar una respuesta diferente. No hay respuestas correctas: hay consecuencias, reflexión y aprendizaje colectivo.

En Borja, esas escenas hablan de lo cotidiano: de cómo se reparte el espacio en el recreo, de qué se espera de un chico cuando llora, de lo que pasa cuando una chica dice lo que piensa muy alto. Situaciones que el alumnado reconoce porque las ha vivido, y que en el escenario pueden reescribir.

El cuentacuentos funciona de otra manera, pero con el mismo propósito. Las historias que usamos no son las de siempre: no hay princesas que esperan ni héroes solitarios. Hay personajes que se preguntan cosas incómodas y encuentran respuestas distintas. Para adolescentes acostumbrados a consumir narrativas que refuerzan lo que ya saben, escuchar una que lo cuestiona tiene un efecto desestabilizador en el buen sentido.

La producción de contenidos lleva el trabajo un paso más allá: el alumnado no solo recibe mensajes, sino que los crea. Diseñar un cartel, grabar un vídeo corto o escribir un texto sobre igualdad obliga a articular lo que uno piensa, y articularlo obliga a pensarlo de verdad.

Y los talleres de nuevas masculinidades merecen mención aparte. En entornos rurales, los modelos de masculinidad dominante tienen raíces profundas. Los chicos crecen rodeados de referentes que asocian la fortaleza con no mostrar emoción, el liderazgo con no pedir ayuda, la hombría con ocupar siempre el centro. Crear un espacio donde eso pueda cuestionarse —sin culpabilizar, sin adoctrinar, sino desde la pregunta— es uno de los gestos más necesarios que puede hacer una escuela.

Por qué Borja, por qué el medio rural

El proyecto «Sembrando Igualdad en las Aulas» trabaja en centros como el IES Juan de Lanuza en Borja, el CRA Puerta de Aragón y el CRA Goya, entre otros. La elección no es casual.

En los entornos rurales de la provincia de Zaragoza, los recursos para cuestionar los roles de género son más escasos. Las adolescentes tienen menos acceso a referentes feministas fuera del centro educativo. Los chicos crecen en contextos donde la presión del grupo puede ser más intensa precisamente porque el grupo es más pequeño y más visible. Y la escuela es, con frecuencia, el único espacio donde algo puede cambiar.

No decimos esto para dramatizar. Lo decimos porque la evidencia lo muestra y porque llevamos años trabajando en estos territorios y lo vemos. La escuela rural tiene algo que la ciudad no tiene: una comunidad educativa más compacta, donde lo que ocurre en el aula llega antes a las familias y al pueblo. Eso es también una oportunidad.

Una metodología que no adoctrina, sino que pregunta

Una de las críticas más frecuentes a la educación en igualdad de género es que impone una visión. La metodología que usamos parte del principio contrario: no damos respuestas, generamos preguntas. No decimos qué pensar, sino cómo pensar críticamente sobre lo que ya se da por sentado.

El teatro fórum, el cuentacuentos y los talleres participativos comparten esta lógica. Son herramientas de pedagogía crítica que convierten al alumnado en protagonista activo de su propio aprendizaje. Aprenden más cuestionando que escuchando, más actuando que tomando notas.

Este enfoque está en la base del trabajo de Fundación Más Vida desde que iniciamos nuestra área de Educación para el Desarrollo en 2009, y es lo que hace que los proyectos que desarrollamos en Aragón tengan un impacto que va más allá de una jornada puntual.

Gracias a quienes hacen posible este trabajo

El proyecto «Sembrando Igualdad en las Aulas: Equidad de género en el ámbito rural. Fase II» se realiza gracias al apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza. Sin esa financiación, no habría segunda semana en Borja. No habría regreso. No habría proceso.

Y sin el apoyo de las personas socias, padrinas y donantes de Fundación Más Vida, tampoco habría la estructura que permite llevar este trabajo adelante año tras año, en Aragón, en Nicaragua y en República Dominicana.