La importancia de las cartas de los niños y niñas apadrinados

Son unas líneas cortas, unas frases sencillas o un dibujo donde expresan sus sentimientos muy emotivos, tan sinceros, y tan inocentes…..

Mi nombre es Tomás Castillo, soy de Nicaragua y Responsable del apadrinamiento desde hace 12 años. Me encargo de  la correspondencia que escriben los niños que envían para sus padrinos.

Mi experiencia ha sido muy bonita ya que estoy trabajando muy de cerca con ellos y de esa manera me voy dando cuenta de su día a día.

Ellos trabajan en el campo, ayudan en las labores de la casa, atienden a los animales, cuidan de sus hermanos más pequeños y si es necesario salen con sus padres a trabajar, aunque sea vendiendo por la calle, y si les da tiempo juegan un momento con sus amigos . Los más afortunados van a la escuela, que siempre está muy lejos de sus casas.

Sus juegos son muy sencillos, no necesitan mucho, unos trozos de cartón, fichas de bebidas gaseosas, un carrito elaborado de madera,  pero en esos momentos son tan felices… principalmente cuando lo comparten con sus amiguitos de la comunidad.

Las fiestas cobran especial importancia en sus vidas. La Purísima, Semana Santa, Navidad y Fin de año.  Todas ellas están muy relacionadas con sus tradiciones, religiones y culturas. ¡Qué contentos las celebran todos juntos!. No importa quién tiene más y quién tiene menos, todo se comparte. Y todo eso y más es lo que nos transmiten estos niños en sus cartas, niños a los que a veces no vemos sus caritas.

Se expresan con una sencillez que  nos conmueve, y que por supuesto, no hay que dejar perder, por eso les animo para que escriban a los niños, les contéis vuestro día a día, con esa misma sencillez y calidez.

Su niño apadrinado le escribirá, como siempre, dos veces en el año. Nosotros le pedimos que usted también le escriba. He escuchado muchas veces de los mismos niños que las cartas y fotos son tesoros preciados. Os lo van a agradecer enormemente y los lazos se estrecharán aún más que con nuestra aportación monetaria. Unas pocas palabras provocan una gran sonrisa.

Es momento de escribirles. ¡Merece la pena!